El caldo me nutrió y ayudó a disminuir mi depresión
Más de 20 años de estar con Psiquiatras y medicamento para anorexia y bulimia, depresión después de varios internados, distintos tratamientos, cambio de Doctores, me cansé de seguir haciendo lo mismo y cada vez sentirme peor, por lo que comencé a buscar otros métodos que me pudieran ayudar.
Un evento muy trágico me llevó a vivir lo que es una depresión real.
Sin despegarme de casa, sin salir por meses con pensamientos obsesivos negativos, llorando sin parar. En verdad sin saber que más hacer porque, quienes han vivido una depresión real, saben que no da la cabeza para hacer nada.
Sin ánimo, sin luz, comencé a tomar el caldo en ayunas, poco a poco fui sintiéndome mejor, sintiendo como mis pensamientos estaban agarrando un orden el cual había estado perdiendo. Poco a poco comencé a desprenderme de mi casa, de mi cama y de los pensamientos repetitivos.
Cuando comencé con tus caldos yo no pesaba nada, por lo mismo de la media taza en ayunas, era o que mi cuerpo podía tolerar. Lloraba varias veces al día de desesperación, de no saber más que hacer y de pensar en cuanto tiempo iba a tener que estar así. Semana que no me tomo el caldo, semana que comienzo a sentirme nuevamente mal, gradualmente.
Entre el caldo y tú me han ayudado tanto!, con tu gran corazón y disposición, con tus palabras de aliento, compartes conmigo diario, parte de tu corazón en el caldo, ojalá y más gente se anime.
Ha mejorado mi atención, concentración, disminuyen mis pensamientos negativos, me ha devuelto la coherencia y me da energía que tenía muchísimo de no sentir, duermo mejor, se me dormían las extremidades por las noches pero ya no.
Ha mejorado mi cabello, mi osteopenia con la que llevo tantos años. Todas las mañanas me levanto con un abrazo y ese abrazo es mi caldo.
Gracias Cecy.
- Anónimo
